He esquivado sus lanzas, transgrediendo los pasos que me obligaban día a día.
Supe caminar a oscuras aún al filo de las mismas que apuñalan a escondidas.
Otra vez apareció en rescate dándome el empujón,
susurrándome al oído..
no he muerto por un cañón o por el filo de un cuchillo, muerto estoy por el veneno de un simple salivazo, que ayudó a que mi alma trascendiera!!!