lunes, 8 de agosto de 2011

lluvia de estrellas:

Hoy nos juntamos en casa de mi mama, como de costumbre con todos mis hermanos y mis 2 madres, solíamos almorzar, hablar entre  familia, etc. Algo que hacíamos habitualmente. Si bien ya estamos crecidos, siempre hay un tema de conversación para reírnos.
Mi casa tenía el sector  en la terraza, que estaba rodeada de vidrio, así que podíamos mirar permanentemente para afuera.
Ya cayendo la tarde, tomábamos mates con mis hermanas, mientras yo como de costumbre, miro las primeras estrellas que se asoman, buscando las constelaciones que conozco. Entre risas, y mates con el costado de la mirada dirijo la vista al cielo. Porque tuve la sensación de ver un avión, muy pequeñita la luz, pero llegue a verla, se movía. Siempre vi estrellas fugaces que desaparecían después de un segundo pero esta vez supe que era un avión porque no se apagaba. Indique con la mano a mi hermana que me hablaba muy entusiasmada de su hija y sus hazañas, así que también miro junto con migo.
 Estábamos todos en un momento disputando que podía ser, no tuvimos tiempo para llegar a una conclusión lógica, o real, cuando de repente podemos ver que todas las estrellas del cielo se movían, se agrupaban. Eso nos asusto mucho sabíamos que algo estaba por suceder aquí en la tierra,  porque cualquier modificación en el universo nos repercute, o al menos es lo que yo sabía.
Duros, con miedo, como despidiéndonos seguíamos observando, hubo tres choques de estrellas, podíamos ver como se estrellaban convirtiéndose en añicos que se dispersaban con olas expansivas por todo el universo, se que la fuerza que se detono en ese momento llegaría a nosotros, así que intente tener calma.
Le propuse a mis hermanos que fuéramos abajo y nos resguardáramos, con suerte no sucedería nada, pero podía percibir la fuerza con la que se acercaba ese efecto hacia nosotros.
Una vez abajo prendí la radio para escuchar algo de música, y llego a escuchar que había un alerta, en cadena nacional, pidiendo a la población que se quede dentro de sus casas, resguardándose de una lluvia de estrellas que llegaría en momentos. Nuestros corazones se aceleraban, y en las miradas de todos se notaba el desconcierto, ya se nublaba rápidamente todo, llegaba una fuerza que parecía un viento muy seco y fuerte que arrastraba las cosas.
No teníamos sótano, pero sin saber que sucedería en realidad, nos metimos en la pieza más segura que encontramos. Le tome las manos a mis 2 madres rezando un padre nuestro, que fue interrumpido por un movimiento en el piso. Podía sentir en la tierra, como aceleraba su marcha, no entendía si por el efecto de ese estallido o porque realmente empezamos a girar más rápido.
Esa honda expansiva llego a nosotros, parecía llover piedras de fuego, desde el cielo que mientras más se nos acercaban se iban apagando, pero pegaban con mucha fuerza produciendo destrozos; en las casas, en todo, se levantaba un polvo que no dejaba respirar, en un momento estábamos grises.
 No sabíamos cuanto mas fuerte podía ser este fenómeno, pero sabíamos que en este momento, la muerte había venido por todos juntos. Ya no me preocupaba morir, simplemente no quería ver a los míos sentir dolor. Parecíamos estar siendo comidos por algo que jamás imaginamos, y en mi cabeza entremezclaban, palabras de supuestos conocimientos para poder sobrevivir.
No aguante, en un momento parecía estar pasando todo y Salí corriendo con mis 2 hijos, mirando para todos lados, buscando un nuevo refugio, mis hermanos hicieron lo mismo y todos nos separamos. Solo quedaron dentro de lo que hasta hoy era una casa, mi mama y mi papa, que al estar en silla de ruedas debía resignarse a no poder salir de ese lugar, mi mama se quedo con él. No había  nada en pie, yo buscando otro refugio.
No entiendo porque me fui para el centro de la ciudad, corrí  hacia algunas edificaciones que estaban aun en pie buscando algún rincón, mientras me lastimaban la piel los pedazos de piedras calientes, filosas, que en muchos lugares cayeron encendidas produciendo incendios. Todo era caos pero no veía mucha gente moverse, excepto en las autopistas, autos aplastados con los vidrios destrozados por la lluvia de piedras.
El viento comenzó otra vez a sentirse fuerte, aumentando su intensidad, a la vez el tamaño de esas piedras que caían. Esto parecía eterno, no terminaba mas, golpeaba puertas desesperada, para poder meter a mis hijos, nadie abría.
Suplicaba, pero nadie abría, ya tenía encima ese fenómeno, puse mis hijos tras de mí, dentro de un pozo, que quedo de alguna columna que fue arrancada.
Intentábamos usar de refugio los mismos destrozos, que nos rodeaban. Paso,  seguíamos con vida, en mi mente pensaba en los demás, en mis padres que estaban en casa, no podía ser débil delante de mis hijos. Llegamos a una puerta blanca donde había una señora rubia con sus 3 hijos. Asustada, miraba hacia afuera queriendo salir para subir  a su auto, cuando me vio se le llenaron los ojos de lagrimas y se puso feliz de  poder ver alguien más con vida. Intente hablarle con calma y le pedí que me abra la puerta para poder entrar a mis hijos, lo hizo.
Ya paso otra vez, recordé mi celular en mi bolsillo. Llame a mi madre para calmarla, lloraba al teléfono de felicidad, ella también estaba bien.
Le propuse que intentara salir de ese lugar que fuera al anfiteatro que esta a orillas del rio allí nos encontraríamos, no termino de confirmarme pero se corto la señal. Después de un largo rato salí afuera, todavía no se dispersaba el polvo esto tardaría mucho, no tenia como respirar, me saque la remera la corte e intente tapar la cara de mis hijos y mía como podía para que no se ahogaran. No se veía nada afuera mucho menos el cielo, solo se sentían gemidos y llantos, personas que pedían ayuda pero no se podía ver desde adonde.
La mujer se quedo adentro con los chicos, busco la llave de su auto, como si fuera la salvación que la sacaría de este infierno, pero no tendría como pasar por ningún lado con el auto así que le propuse que esperara allí. Yo iría a buscar ayuda, deje a mis hijos en ese lugar. Llegue al anfiteatro del rio, me senté a esperar, a ver si venia mi madre, la vi llegar junto con mi padre que cambio su semblante al verme bien, me pregunto por los chicos, iríamos hacia allá, pero yo buscaba alguien para poder salir de ese lugar, a mis espaldas   veía el horizonte rojo, como si hubiese un nuevo amanecer, eso me producía calma, la gente comenzó aglomerarse, como adorando el nuevo día. Pero el agua del rio no estaba, así que  me di cuenta que esto aun no terminaba…
                                   15/03/11 KROLL S.N

No hay comentarios:

Publicar un comentario